miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sesión 5 Planificación de proyectos

Seguía, entonces, la metodología del trabajo por proyectos didácticos. ¿Qué son? ¿Cómo trabajarlos?¿Cuáles son sus ventajas? Todas estas incógnitas se resolvieron mediante el análisis, la reflexión y la socialización de la información de esta metodología.
Así pues, recuperamos de una lectura, “La planificación de proyectos” de María Laura Galaburri, los elementos y las particularidades del trabajo por proyectos.
A saber:
·         Un proyecto implica la articulación de un conjunto de actividades diversas.
·         La elaboración del proyecto debe tener un fin objetivo y específico. Un producto tangible que refleje el proceso en el que se realizó tal proyecto.
·         El proyecto generaliza y prioriza los objetivos de los alumnos y del maestro en uno solo. Tiene coordinación y cooperación constante.
·         Las propuestas de resolución son compartidas y mejoradas.
(Véase Anexo “Sesión 5: La planificación de Proyectos”, para una mejor comprensión del trabajo por proyectos didácticos).
Y uno de los aspectos más importantes para generar un proyecto, es el hecho de que necesita una práctica social de referencia, que se pretende enseñar.
Ya habíamos determinado que la práctica social de nuestro proyecto es la de “Escribir una autobiografía y elaborar una línea de tiempo”, de tal forma que podíamos ya elaborar un formato de planeación por proyecto considerando todos los elementos necesarios.
Había, entonces, un pequeño cuestionario que surgía como punto de reflexión y que permitiría mantener el sentido de nuestro proyecto. ¿Había en realidad un producto tangible en nuestro proyecto? Sí, que es una exposición de líneas de tiempo y de relatos autobiográficos (nótese la guía constante de nuestra práctica social). ¿El tiempo es suficiente? De esto no podemos precisar una respuesta correcta y mucho menos absoluta, pues el proyecto, para que sea efectivo, debe ser antes aplicado a un grupo en específico, con sus particularidades y sus adecuaciones. Sin embargo, considerando las actividades y las producciones de cada sesión de manera aislada, sí podemos aventurar el hecho de que el tiempo estimado corresponde con el tiempo disponible para la realización del proyecto. Por aislado nos referimos a la falta de un grupo específico o de características definidas de algún modelo de alumnos. En conclusión, el tiempo alcanza hipotéticamente.
Había entonces una pregunta más que decía: ¿Las acciones son coherentes, los propósitos son coherentes con el perfil de egreso? A esto llegamos a la conclusión de que el Plan 2011 articula de forma armónica los distintos elementos que componen la estructura de los contenidos de Educación Básica, por lo que sí existe una coherencia explícita entre las actividades del proyecto con distintos rasgos del Perfil de Egreso de la Educación Básica. Un articulador importante es el de la Práctica Social, pues es donde se ven reflejada la actividad escolar en la sociedad en donde el alumno se desenvuelve. En particular, y acorde con nuestra práctica social específica, destacamos el de:
·         “Utiliza el lenguaje materno, oral y escrito para comunicarse con claridad y fluidez, e interactuar en distintos contextos sociales y culturales; además, posee herramientas básicas para comunicarse en Inglés”.
Finalmente concluimos que existe una simbiosis básica entre el trabajo por proyectos y la planeación de los mismos. Esto responde a la última pregunta: “¿Es necesaria la planeación?” Simplemente la acción educadora no puede llevarse a cabo sin una organización y metas claras que determinen los métodos y las estrategias a seguir.


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