Seguía,
entonces, la metodología del trabajo por proyectos didácticos. ¿Qué son? ¿Cómo
trabajarlos?¿Cuáles son sus ventajas? Todas estas incógnitas se resolvieron
mediante el análisis, la reflexión y la socialización de la información de esta
metodología.
Así
pues, recuperamos de una lectura, “La planificación de proyectos” de María
Laura Galaburri, los elementos y las particularidades del trabajo por
proyectos.
A
saber:
·
Un proyecto implica la articulación de un
conjunto de actividades diversas.
·
La elaboración del proyecto debe tener un fin
objetivo y específico. Un producto tangible que refleje el proceso en el que se
realizó tal proyecto.
·
El proyecto generaliza y prioriza los
objetivos de los alumnos y del maestro en uno solo. Tiene coordinación y
cooperación constante.
·
Las propuestas de resolución son compartidas
y mejoradas.
(Véase
Anexo “Sesión 5: La planificación de Proyectos”, para una mejor comprensión del
trabajo por proyectos didácticos).
Y
uno de los aspectos más importantes para generar un proyecto, es el hecho de
que necesita una práctica social de referencia, que se pretende enseñar.
Ya
habíamos determinado que la práctica social de nuestro proyecto es la de
“Escribir una autobiografía y elaborar una línea de tiempo”, de tal forma que
podíamos ya elaborar un formato de planeación por proyecto considerando todos
los elementos necesarios.
Había,
entonces, un pequeño cuestionario que surgía como punto de reflexión y que
permitiría mantener el sentido de nuestro proyecto. ¿Había en realidad un
producto tangible en nuestro proyecto? Sí, que es una exposición de líneas de
tiempo y de relatos autobiográficos (nótese la guía constante de nuestra
práctica social). ¿El tiempo es suficiente? De esto no podemos precisar una
respuesta correcta y mucho menos absoluta, pues el proyecto, para que sea
efectivo, debe ser antes aplicado a un grupo en específico, con sus
particularidades y sus adecuaciones. Sin embargo, considerando las actividades
y las producciones de cada sesión de manera aislada, sí podemos aventurar el
hecho de que el tiempo estimado corresponde con el tiempo disponible para la
realización del proyecto. Por aislado nos referimos a la falta de un grupo
específico o de características definidas de algún modelo de alumnos. En
conclusión, el tiempo alcanza hipotéticamente.
Había
entonces una pregunta más que decía: ¿Las acciones son coherentes, los
propósitos son coherentes con el perfil de egreso? A esto llegamos a la
conclusión de que el Plan 2011 articula de forma armónica los distintos
elementos que componen la estructura de los contenidos de Educación Básica, por
lo que sí existe una coherencia explícita entre las actividades del proyecto
con distintos rasgos del Perfil de Egreso de la Educación Básica. Un
articulador importante es el de la Práctica Social, pues es donde se ven
reflejada la actividad escolar en la sociedad en donde el alumno se
desenvuelve. En particular, y acorde con nuestra práctica social específica,
destacamos el de:
·
“Utiliza
el lenguaje materno, oral y escrito para comunicarse con claridad y fluidez, e
interactuar en distintos contextos sociales y culturales; además, posee
herramientas básicas para comunicarse en Inglés”.
Finalmente
concluimos que existe una simbiosis básica entre el trabajo por proyectos y la
planeación de los mismos. Esto responde a la última pregunta: “¿Es necesaria la
planeación?” Simplemente la acción educadora no puede llevarse a cabo sin una
organización y metas claras que determinen los métodos y las estrategias a
seguir.